Crise brasileira: repercussões internacionais – A 3a. semana de março de 2016 (Boletim nº 27, 19/3/2016)

O rápido agravamento da crise política (afora a econômica) brasileira ganhou contornos cada vez mais dramáticos a partir da presença de cerca de 3 milhões de manifestantes (1,4 milhão na Avenida Paulista em São Paulo) contrários ao governo nas ruas das principais cidades do país no dia 13, gritando palavras de ordem como “Fora Dilma, Lula e PT”.

No dia 4 o ex-presidente Lula da Silva passou pelo constrangimento de ser levado pela Polícia Federal para depor, por três horas em sala reservada no Aeroporto de Congonhas, sobre uma série de desvios de condutas e financeiros a ele imputados. Simultaneamente o Ministério Público Federal concluiu que Lula foi um dos principais beneficiários de esquemas de corrupção no âmbito do escândalo que envolve a Petrobrás. Segundo a Procuradoria as cinco maiores empreiteiras investigadas pela Operação Lava Jato destinaram R$ 30,7 milhões para o Instituto Lula e para ele próprio como doações ou pagamento de palestras nunca realizadas.

Em 16/3 Lula disse sim a convite da presidente Rousseff, sendo nomeado – em edição extraordinária publicada pelo Diário Oficial da União – como ministro da Casa Civil do seu governo. A posse ocorreu às 10h do dia seguinte no Palácio do Planalto, suscitando forte reação popular que invadiu novamente as ruas. Por considerar que a sua escolha como ministro objetivava tão somente livrá-lo da jurisdição de 1a. instância, das mãos do juiz federal Sérgio Moro de Curitiba para submetê-lo a jurisdição do Supremo onde o governo teria influência, uma série de embargos à posse começou a ser apresentada.

Uma 1a. liminar na justiça federal do DF e uma 2aa. apresentada no foro do Rio de Janeiro foram acatadas por juizes federais dessas praças, mas logo cassadas pelo TRF. Uma 3a. liminar surgiu em Assis, interior de São Paulo, até que no dia 18 o minisro Gilmar Mendes da mais alta corte judicial do país, o STF (Supremo Tribunal Federal) decidiu suspender a posse de Lula, além de devolver as acusações de que lhe pesam em cima para o juiz Sérgio Moro em Curitiba. A 6a. feira 18 foi reservada para manifestações de rua em apoio ao governo de Dilma Rousseff, acontecendo também em diversas cidades brasileiras, com 85 mil pessoas nas ruas na capital de São Paulo

Para que se tenha uma ideia da repercussão imediata na imprensa internacional, está reproduzida abaixo a matéria divulgada em grande destaque pela revista A Semana de Bogotá (do mesmo grupo do jornal El Tiempo), considerada como uma das mais respeitadas e melhores, senão a melhor, publicação regular da América Latina.

SEMANA – 18/3/2016

Suspenden designación de Lula da Silva como ministro

El juez que tomó la decisión además ordenó que la investigación en su contra por corrupción vuelva a justicia ordinaria.

El magistrado Gilmar Mendes, uno de los once miembros del Tribunal Supremo de Brasil, decidió hoy de forma cautelar suspender el nombramiento del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva como ministro de la Presidencia y negarle el fuero privilegiado que le ofrece el cargo, informaron fuentes judiciales.

El magistrado aceptó mediante cautelar una petición del opositor Partido Popular Socialista (PPS) para dejar sin efecto el nombramiento de Lula como miembro del Gabinete de su sucesora y ahijada política, Dilma Rousseff, con el argumento de que el acto tan solo busca blindar al exmandatario ante las investigaciones que enfrenta por corrupción.

En la misma cautelar, Mendes determinó que todos los procesos contra Lula por lavado de dinero y falsificación permanezcan en las manos del juez Sergio Moro, titular del decimotercer juzgado federal de Curitiba y responsable de la investigación por las corruptelas en Petrobras.

Sergio Moro, que se ha convertido en un símbolo de la lucha contra la corrupción en Brasil, ya había ordenado el traslado de todos los procesos contra el exjefe de Estado al Tribunal Supremo, la máxima corte del país, debido a que su condición de ministro le concedía fuero privilegiado.

En su decisión, el magistrado alegó que el nombramiento tuvo “claramente” el objetivo de obstruir la Justicia: “La Presidencia le emitió una especie de salvoconducto” para “impedir el cumplimiento de una orden de detención de un juez de primera instancia”.

La decisión de Mendes, por ser miembro del Supremo Tribunal Federal, se impone a todas las sentencias de jueces de primera y segunda instancia sobre el asunto y tan solo puede ser revisada por el pleno de la máxima corte, a la que el Gobierno tendrá que presentar un recurso. Sin previsión de cuándo volverá a reunirse el pleno del Supremo, el nombramiento de Lula permanecerá en suspenso por tiempo indeterminado.

El Tribunal Supremo recibió hasta ahora trece recursos contra la designación del exmandatario como ministro y Mendes, que había sido seleccionado para pronunciarse sobre la mayoría de tales demandas, tan solo analizó la primera. El magistrado ya había advertido en declaraciones a periodistas que el nombramiento de Lula podía ser suspendido si se comprobase que su objetivo era obstruir la acción de la Justicia. Dijo igualmente que, en caso de que se compruebe que tal fue la intención de Rousseff al hacer el nombramiento, la jefa de Estado puede ser acusada de crimen de responsabilidad, que justifica la apertura de un juicio político en el Congreso con fines de destitución.

Mendes dio tales declaraciones al ser interrogado sobre el contenido de una conversación telefónica entre Rousseff y Lula, grabada por orden judicial y divulgada por el juez Moro, en la que se sugiere que la jefa de Estado le mandó a su padrino político el decreto del nombramiento para que lo usase en caso de que algún juez ordenase su detención preventiva.

“Si se concluye que se trata de una medida para obstruir la Justicia, con certeza puede ser tipificado como crimen de responsabilidad”, dijo entonces el magistrado.

Antes de Mendes, tres jueces federales de Brasilia, Río de Janeiro y Sao Paulo habían anulado igualmente de forma cautelar el nombramiento de Lula, aunque las decisiones de los dos primeros fueron derribadas en tribunales de segunda instancia. 

El Gobierno alega que su designación como ministro responde a la necesidad de reforzar la acción del Ejecutivo frente a las crisis política y económica que enfrenta el país, pero la oposición afirma que se trata de una maniobra para evitar sentar al expresidente en el banquillo por corrupción, en un caso vinculado a la trama de la estatal Petrobras.

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