ALMA-ATA: 40 ANOS

Em tempos de “Universal Health Coverage”, a invenção da OMS e do Banco Mundial – na verdade uma proposta da iniciativa privada para expandir serviços nacionais de saúde não mais públicos e sim lucrativos -, nunca é demais relembrar os compromissos originais de Health for All (Saúde para Todos) e de APS (Atenção Primária de Saúde), estabelecidos em 1978 em Alma-Ata, então pertencente à URSS e hoje capital do Cazaquistão. 

Exatos dez anos depois, em setembro de 1988, o Brasil instituiu o Sistema Único de Saúde, que neste outubro de 2018 ainda aguarda condições propícias para sua real implementação.

CARTA A MINISTRAS Y MINISTROS DE SALUD A 40 AÑOS DE ALMA ATA

“A 40 años de Alma Ata reafirmamos sus principios y renovamos el llamado a la acción”

Las y los abajo firmantes, somos personas que desde la diversidad de distintos países y posiciones –la academia, la gestión pública, el diseño e implementación de políticas, la cooperación técnica y el trabajo político- todas y todos, hemos estado permanentemente comprometidos con la materialización del derecho a la salud.  ALMA ATA ha sido un hito fundamental en nuestro pensamiento y en nuestro quehacer y no sólo merece ser recordado con lealtad a sus valores y principios, sino que su aplicación es aún válida y urgente. Por ello, les solicitamos respetuosamente contribuir a que la necesaria conmemoración de esta fecha, sea una oportunidad para comprometer efectivamente a los gobiernos y a los pueblos, con el fortalecimiento de la Atención Primaria a la Salud (APS), desde la veracidad de los logros y los pendientes y desde las propuestas concretas y verificables.

La celebración de los 40 años de la Declaración de Alma Ata – quizás la iniciativa mundial más importante de salud pública de la historia reciente- ha motivado una reunión conmemorativa mundial que se realizará en Astaná en octubre próximo. Esperamos que esta cita mundial, así como las que se efectuarán en muchos lugares en torno a esta fecha, reafirme, de manera clara y fuerte, el valor de la APS, en todo su alcance y potencialidad como eje para universalizar y materializar el derecho a la salud. Un nuevo y potente llamado a la acción desde el espíritu de Alma Ata, implica reconocer que, así como el mundo y las personas han cambiado y que se constatan avances y muchos aprendizajes en salud, también subsisten profundas inequidades y millones de seres humanos continúan en nuestra Región, socialmente destinados a enfermar y morir, excluidos de acceder a servicios oportunos, integrales y de calidad.

La conmemoración de los 40 años, debe convocarnos a indagar sobre las razones que han dificultado una efectiva mirada de promoción y prevención, de participación social, de acción de todos los sectores y campos de actividad conexos del desarrollo, desde los territorios con y para las comunidades; para superar los factores subyacentes que relegan  al primer nivel de atención en muchos de nuestros países a  ser los “servicios pobres para los pobres” y que obstaculizan que APS sea la estrategia de desarrollo y emancipación de los pueblos, para alcanzar salud universal para todas y todos y en todos los lugares. La Región de las Américas concordó, no hace mucho, trabajar por la concreción de la meta de “Salud Universal” y para  ello  la APS vuelve a ser más necesaria que nunca, lo que debe traducirse en voluntad y compromisos explícitos y claros de los países por priorizar la APS; financiarla y aportar recursos, talento humano y tecnologías sanitarias suficientes para su desarrollo como política pública de Estado,  propiciando una genuina participación ciudadana como garantía de sostenibilidad de dichas políticas.

Hoy, a 40 años de esa Declaración generosa y solidaria, reconocemos que no se cumplió con la ambiciosa meta de “salud para todos” y no esperamos una retórica nostálgica y, menos aún, una lista de discursos complacientes. Esperamos, desde la historia, con el liderazgo de los ministerios de salud, respuestas actuales audaces, políticamente responsables y técnicamente basadas en la evidencia, sobre lo que nos falta por hacer – de cara a nuestros pueblos- para terminar con la gran desigualdad en el acceso y en la calidad de los servicios de salud de las personas. Es hora de afrontar con decisión los desafíos que impiden que la salud sea un derecho efectivo para todas y todos en las Américas. Sin salud universal no habrá bienestar ni prosperidad individual ni colectiva, ni podremos honrar lo comprometido con los Objetivos de Desarrollo Sostenible: “que nadie quede atrás”.

Atualizações

·

Be the first to comment

Deixe seu Comentário

Seu e-mail não será publicado.


*